viernes, 13 de agosto de 2010

lunes, 9 de agosto de 2010

Transparencias

Por Eduardo Aliverti

¡Cómo se simplifica la política argentina! No se trata, necesariamente, de que las cosas estén mejor, igual o peor. Es que cada vez resulta más fácil interpretarlas.

La semana que concluyó fue quizás el top del año, en ese sentido. Arrancó con las repercusiones del discurso desopilante de Hugo Biolcati, que, a juzgar por algunos gestos y declaraciones, dio vergüenza ajena casi hasta entre sus propios pares. Es probable que ya se haya dicho casi todo sobre la arenga del presidente de la Rural. Su falseamiento histórico. Su rostro pétreo al citar el drama de la pobreza. La obscenidad con que fue capaz de no atreverse a un solo desliz autocrítico acerca del golpismo invicto de su entidad, ya que tan firme se mostró en defensa de las instituciones democráticas. Además de La Nación, obviamente, sólo Clarín resaltó las palabras del comediante con despliegue de respaldo. Su título central de portada, el domingo, fue “La Rural criticó el autoritarismo y la soberbia oficial”, pero sin entrecomillar los sustantivos. Y, por supuesto, se privaron de apuntar el dato escandaloso de que Biolcati dedicó al sector agropecuario, por ser benévolos, no más que unos pocos párrafos secundarios. No habló del campo. La suya fue una proclama opositora completamente desnuda, en la que pretendió erigir a su espacio como magistratura moral de la Patria. En el mismo momento, las caras de Macri, Duhalde y De Narváez reflejaron una circunspección incómoda, intuidos de que estaban participando de un coro en extremo inapropiado. Nada los dispensa, desde ya. Es la observación de que el encierro a que los obliga su crítica salvaje termina conduciéndolos hacia la inconveniencia política. El lunes, referentes de la derecha comunicacional manifestaron extrañar el señorío de Luciano Miguens, ex cabeza de la Rural, cuyo estilo, en efecto, nada tenía que ver con el tinte pornográfico de Biolcati. Este grado de aprisionamiento por posicionarse de cualquier manera en la lucha contra el oficialismo, que en la órbita no peronista continúa revelando a Carrió como una gurka que socialistas y radicales varios ya no saben cómo sacarse de encima, tendría otra expresión impresionante hacia mediados de semana. Pero eso viene después de reparar en otros episodios.

Cuando, el miércoles, Clarín entregó como noticia central el aumento de las muertes por los choques con colectivos (se podría agregar este sábado, cuando la segunda en importancia fue que la CIA cuestiona cómo se mide la inflación argentina...), queda reflejada una impotencia extraordinaria en su vocería protagónica del interés opositor. No fue que faltara información, precisamente. En orden aleatorio, había el avance del proyecto para corregir al Indek. Había los acuerdos en la cumbre del Mercosur, con nuevo Código Aduanero. Había el fracaso en el Senado del 82 por ciento móvil. Había los duros cuestionamientos al Gobierno en el precoloquio de IDEA, una de las agrupaciones empresariales que nuclean a parte del establishment y a la que prestaron número unos cuantos figurones opositores, bien que de segunda línea. Había las declaraciones de Scioli con respecto a lo “inquebrantable” de sus lazos con el matrimonio. Noticias todas, junto con otras, que en cualquier instancia disímil habrían significado, por diferentes vías semánticas, el aprovechamiento para atacar. Ahora, en cambio, como producto del buen albur en los números macro de la economía y de la desorientación de los candidateables anti K, advierten que ya no basta con la instalación de lo consabido. Encima vienen de desengaños altisonantes, como el caso de la “embajada paralela” en Venezuela. Y de otros que retoman en sus títulos con carácter desfalleciente, siempre ligados a hechos de corruptela. Merecen ser investigados con seriedad, claro que sí; pero desde una visión político–electoralista ya no alcanza, parecería, para malhumorar a sectores de clase media cuyo recelo frente al kirchnerismo resulta empatado –por lo menos– con la desconfianza generada por una oposición llena de incertidumbres. Les quedan entonces los manotones, pero eso no modifica aquello que empezarían a percibir como sensación social de fondo. La muerte del bebé tras la salidera bancaria porta un espanto que se emparienta con el uso previsiblemente canalla que le dio al caso la patria mediática. Instituir un acontecimiento delictivo como debate nacional; como si hubiera licencia para descontextualizar cualquier cosa; como si acaso se tratara de que alguien disponga de soluciones mágicas para el desafío agotador de las grandes urbes; o como si sólo fuera cuestión de colocar en la agenda que así no se puede seguir, es un asco. Es una traición ex profeso a la rigurosidad analítica. Ya se probó con todo lo que exigen los arrebatos emocionales. Todo. Quedar a la cola de Blumberg, leyes más duras, cárceles y más cárceles, gatillo fácil. Uno creería que también comienza a agotarse la recurrencia a “la inseguridad” como fórmula para atraer adeptos.

Si no es por ese conjunto de impotencias, el firmante acepta su incapacidad para interpretar que el jefe de Clarín convoque a cenar a todas las caripelas del peronismo opositor. Y que no falte ninguno. Y que se expongan a la imagen de servilismo más cerril que pudiera imaginarse. No es que esos encuentros cercanos de cuarto tipo no hayan ocurrido numerosas veces, también involucrando al oficialismo. Es la monumentalidad del gesto abierto. Macri, Reutemann, Duhalde, De Narváez, Solá: todos a la casa de Magnetto, todos a rendirse ante el CEO de Clarín en el peor momento del Grupo, todos dispuestos a que su indignidad se desvista para siempre. Sucedió algo rarísimo: la noticia fue divulgada, discretamente, por La Nación y Ambito Financiero. En este último suelen acontecer extrañezas, cuyo origen no es del caso escudriñar. Pero La Nación, el diario ideológicamente más regimentado de este país, el que funciona en tándem inevitable con Clarín por sus varios negocios compartidos, revelando la cena de Magnetto con todos los popes del pejota disidente, nunca se ha visto. Algo muy profundo se quebró en esa alianza, lo cual sería ratificador de hasta dónde llega el aturdimiento de la oposición. O hay un misterio insondable que, a los efectos del razonamiento político, lleva a la misma conclusión. O, como algunos colegas coligieron, fue el propio Magnetto quien se encargó de filtrar la información.

Sea cual fuere la variante, lo sucedido es sexo políticamente explícito hasta un punto que jamás se registró como tal, en tiempos democráticos, de forma tan escabrosa. Toda la jefatura opositora de un sector partidario en el domicilio de quien encabeza la corporación mediática más penetrante. Y el dato igualmente rotundo de haber excluido de la cena a los radicales, amparado el convocante en la experiencia de que son inútiles eternos. Y el añadido de que también se quedó afuera algún príncipe católico, al cabo, es probable, del papelón que pasó la Iglesia en la lid por el matrimonio homosexual. De todos modos, su jefe se descargó en San Cayetano con “la violencia desatada”. Pero ya con una repercusión mediática escasa, después de su traspié.

Biolcati, Magnetto, Macri, Duhalde, De Narváez. UIA-AEA. Bergoglio, Carrió. Si es por interpretarlas, sólo por interpretarlas, vuelta al comienzo: las cosas se simplifican. Mucho.

jueves, 5 de agosto de 2010

HOMENAJES A MONSEÑOR ANGELELLI

La presidenta Cristina Fernández de Kirchner afirmó ayer que monseñor Enrique Angelelli, de quien se cumplieron 34 años de su deceso, "no es sólo de los riojanos, sino de todos los argentinos" y planteó que, si estuviera vivo, "estaría apoyando al modelo" del Gobierno.

"Angelelli no es una bandera sólo de los riojanos, sino de todos los argentinos", aseveró la mandataria, en el Polideportivo Municipal de la Rioja, luego del homenaje realizado en esa ciudad al obispo, muerto en circunstancias no determinadas durante la última dictadura militar.

Marcha. Una manifestación contra la minería irrumpió hoy en el acto que iba a encabezar la presidenta Cristina Fernández en una plaza del sur de la ciudad de La Rioja, tras lo cual la mandataria permaneció allí unos pocos minutos y suspendió el discurso que iba a pronunciar.

Luego, momentos antes de regresar a Buenos Aires, Fernández de Kirchner admitió que en la plaza "las garantías (de seguridad) no estaban dadas, pero no por algo malo", dijo, ya que "sólo se registraron expresiones de afecto de muchos riojanos que quisieron saludarme o sacarse una foto. No pasó nada", remarcó.

El acto por el obispo asesinado en la dictadura finalmente tuvo que realizarse en otro lado.

La mandataria y su esposo, Néstor Kirchner, sin embargo, estuvieron unos momentos en la plazoleta del barrio Benjamín Rincón, en el sur de la capital, viendo la escultura instalada en recuerdo del prelado riojano, en el marco de los actos por la Semana por los Derechos Humanos, uno de los motivos por el cual Fernández viajó a La Rioja.

Homenaje. "Si Angelelli estuviera vivo, øustedes dónde creen que estaría y junto a quiénes en estos momentos en la República Argentina?", planteó la Presidenta, quien aseveró: "No tengan dudas, estaría apoyando a un modelo de país que ha vuelto a poner al trabajo, la capacidad, la educación y al federalismo en primer plano", en referencia a su propia gestión.

También advirtió que esa política la implementa "aunque me cueste el odio de los sectores más concentrados, pero bien vale la pena".

En posible alusión a la cúpula católica, recordó que Angelelli "tenía un compromiso con el Evangelio que iba más allá de la palabra" ya que "el compromiso con los pobres no era de discurso, era de vida, todos los días, y el compromiso con los pobres lo llevó a enfrentar los intereses de los que necesitan tener pobres para seguir explotándolos, por eso fue asesinado".

Comparación. Fernández de Kirchner también sostuvo que "los coroneles que envió (Bartolomé) Mitre para matar a los patriotas riojanos, como el 'Chacho' Peñaloza, son los mismos que mataron a monseñor Angelelli cien años después" ya que, explicó, "hubo un proyecto de país que quiso ahogar los reclamos de un país federal, de un país que se empobrecía".

Por tanto, aseguró que entre ambos crímenes, "hubo una línea histórica de quebrar la voluntad popular".

Además señaló que "aunque parezca contradictorio" se siente "muy feliz recordando lo que le pasó a Angelelli o al 'Chacho' Peñaloza, porque estamos construyendo un país totalmente diferente, con democracia, plural, diverso, que ha puesto en la educación de los niños su eje central".

"La mejor manera de recordarlo (a Angelelli) es dándole a los niños la posibilidad de profundizar la educación y a través de la educación salir de la pobreza y ser ciudadanos iguales en todas partes de la Argentina", afirmó la mandataria, en referencia a la entrega de 60 mil computadoras para chicos del nivel primario de La Rioja, en el marco del programa nacional destinado a estudiantes de todo el país.

La jefa de Estado dijo haber sentido "mucha emoción" por haber estado esta mañana "donde él había celebrado la misa de gallo, en uno de los barrios más humildes de La Rioja", por el Benjamín Rincón, donde Angelelli celebró una misa de gallo en 1971, pese a que, por la presencia de manifestantes contra la minería en la provincia, el acto se acortó.

La Presidenta estuvo acompañada por su marido, el ex presidente y actual diputado Néstor Kirchner, por el gobernador Luis Beder Herrera; el ministro de Justicia, Julio Alak; de Educación, Alberto Sileoni; el secretario de Derechos Humanos, Eduardo Luis Duhalde; la titular de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto; de Madres de Plaza de Mayo; Hebe de Bonafini; el titular del CELS, Horacio Verbitsky; y el actor Víctor Laplace.

Convenios. En el acto también se firmó un convenio con el Pami para la construcción y refacción de centros de atención de ese Instituto, por 5 millones de pesos, y otro con el Ministerio de Justicia por infraestructura carcelaria, por 6 millones de pesos.

También se suscribió la entrega de 150 millones de pesos para inversión en equipamiento de 221 escuelas rurales, la ampliación y refacción de otras 18 escuelas, y mejoras en la Universidad de Chilecito y la Tecnológica.

lunes, 2 de agosto de 2010

Cristina Fernández de Kirchner presidirá homenaje a Angelelli

El gobernador de La Rioja, Beder Herrera mantuvo una reunión con Marcelo Duhalde, funcionario de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, con el fin de ajustar detalles para la semana de los Derechos Humanos donde se reivindicará la figura de monseñor Enrique Angelelli.


En el marco de la celebración central del Bicentenario de la Patria en La Rioja, el gobernador Beder Herrera mantuvo una reunión con Marcelo Duhalde, funcionario de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, con el fin de ajustar detalles para la semana de los Derechos Humanos donde se reivindicará la figura de monseñor Enrique Angelelli.


El gobernador Beder Herrera señaló que en el marco de las actividades por el Bicentenario de la Patria, La Rioja desarrollará la semana de los Derechos Humanos y dijo que “nosotros tenemos un símbolo de lo que fue la represión, con la muerte de monseñor Enrique Angelelli el 4 de agosto de 1976”.


En este sentido, comentó que “estamos conversando sobre que actos vamos a realizar, creo que haremos algo muy importante, porque la presidenta tiene la intención de venir a la provincia, así que tenemos que prepararnos porque será una semana trascendente para La Rioja”.


Agregó que “Angelelli es la razón por la que se eligió difundir la temática de los derechos humanos, ya que su final fue un hecho tan injusto y doloroso”.


También participó del encuentro Amelia Montes quien indicó que en la organización de la semana del Bicentenario de la Patria en el mes de agosto, la provincia de La Rioja eligió el tema de los Derechos Humanos. Es así que de manera coordinada entre el gobierno provincial y nacional, el 4 de agosto próximo se reivindicará la figura de monseñor Enrique Angelelli.



En relación a la participación de la presidenta Cristina Fernández en el acto central, Marcelo Duhalde dijo que “la presidenta manifestó una gran satisfacción cuando se enteró que la provincia de La Rioja había elegido el tema de los derechos humanos, por eso vendrá para presidir el homenaje que se realizará a monseñor Angelelli”.



Al respecto puntualizó que se está trabajando para reproducir de alguna manera lo que se hizo en la celebración del 25 de mayo en la ciudad de Buenos Aires, trayendo a la provincia toda la actividad vinculada a los derechos humanos que se realizó en ese momento, más otras actividades de espectáculos y la celebración que también tiene que ver con esa esperanza de vida y esa Argentina que quería monseñor Angelelli.

viernes, 30 de julio de 2010

Por Ricardo Forster- La evidencia y el desconcierto de la oposición

Hace unos días vimos de qué modo los sectores más recalcitrantes y reaccionarios de la derecha vernácula perdían la batalla para impedir la aprobación de la ley de matrimonio civil igualitario. No fue sólo una derrota para Bergoglio y su intento de mantener a la Iglesia Católica como árbitro de la vida social y cultural; fue, también, una clara evidencia de que el Gobierno va rompiendo el muro de los prejuicios pacientemente construido por la corporación mediática y como sostén principal de la arremetida destituyente, esa que desplegó toda su virulencia alrededor del conflicto con la Mesa de Enlace.

Para la derecha restauradora se trataba, una vez más, de reducir una demanda emanada de distintos sectores de la sociedad a la monotonía de aquello que han bautizado como “ley K”, haya sido primero la resolución 125, la reestatización de las jubilaciones o la ley de servicios audiovisuales; todas esas movidas fundamentales para recuperar democracia y avanzar hacia una más justa distribución de la renta fueron reducidas a la violencia de una retórica ninguneadora y brutalmente simplista.

Aquello que les funcionó al comienzo, allí donde lograron construir el imaginario virtuoso del “campo” versus la intolerancia de un gobierno encaprichado en hacer “caja” y en ampliar su uso discrecional del poder, comenzó a resquebrajarse primero con la ley de medios, luego con la asignación universal y ahora con la ley de matrimonio igualitario. El bloque homogéneo que supieron erigir en el interior de las clases medias inició su paulatino desabroquelamiento allí donde se fue poniendo en evidencia el entrecruzamiento de derechos civiles y de políticas de más amplio alcance desarrolladas por el gobierno de Cristina Fernández. El resquebrajamiento de ese bloque compacto de “sentido común” capturado por la derecha es una de las señales más significativas que se pusieron claramente en evidencia con los festejos multitudinarios del Bicentenario.

Es en el interior de este cambio de “humor social”, de este apoyo transversal a las últimas leyes aprobadas por el congreso y que habilitan la posibilidad de establecer relaciones entre unas y otras destacando que hay algo nuevo que se abrió a partir del 2003, junto, claro, con las irrefutables evidencias de una realidad económica auspiciosa, lo que no sólo condujo a la derrota de los sectores más conservadores de la oposición política junto con la caída en picada de la figura del cardenal Bergoglio que quedó atada a una retórica inquisitorial que resulta socialmente inaceptable, sino que también dejó en descubierto al propio Mauricio Macri, habilitando de un modo que resultó indiscutible, incluso para viejos aliados y sectores afines, el camino del juzgamiento por las escuchas ilegales.

Lo que viene sucediendo con el macrismo en la Ciudad de Buenos Aires, su pérdida de legitimidad y la imposibilidad de seguir ocultando no sólo sus responsabilidades en acciones delictivas vinculadas con la creación de la Policía Metropolitana y la elección del Fino Palacios como primer jefe, sino también lo impresentable de una gestión desastrosa y retrógrada social y culturalmente, repercute fuertemente sobre ese mismo “sentido común” que hasta no hace mucho tiempo compraba a libro cerrado todo lo que provenía de la corporación mediática y aquello otro que le daba cobertura cultural y simbólica a un gobierno de derecha en la ciudad. Sin que todavía esté dicha la última palabra pareciera que la estrella fulgurante que llevó a Macri desde su condición de hijo de su padre rico primero a presidente de Boca y luego a jefe de la ciudad hubiera entrado en su declive definitivo. Ni Durán Barba ni sus amigos del Cardenal Newman lograrán frenar lo que desde hace unos meses resulta cada vez más evidente para una parte sustantiva de quienes lo votaron en el 2007.

Por eso resulta importante establecer las relaciones entre la aprobación de la ley del matrimonio homosexual, el cambio de humor que se viene percibiendo desde los primeros meses del año, la consolidación del modelo económico, los festejos del Bicentenario, el aumento en la imagen pública de la Presidenta y de Néstor Kirchner, con el inversamente proporcional debilitamiento de la oposición que no ha podido sacarle jugo a la supuestamente decisiva derrota que le infligió en las elecciones de junio de 2009 al kirchnerismo.

Una parte importante de la sociedad comenzó a ver de otro modo lo que venía sucediendo en el país; pudo de a poco sacarse de encima la influencia atrozmente hegemónica de los medios de comunicación concentrados. Comenzaron a abrirse fisuras en el sólido muro del prejuicio y del rechazo que atravesaba a amplios sectores de las clases medias, en especial entre aquellos que siempre se han visto a sí mismos desde la perspectiva del progresismo.

Si el Gobierno lee adecuadamente lo que se está gestando en el interior de esos sectores podrá avanzar en la reversión de las críticas despiadadas que emanaron en gran parte de aquellos que habían recibido, y lo siguen haciendo, los beneficios de la recuperación económica pero que se colocaban en la vereda de enfrente de un kirchnerismo incapaz de interpelarlos. Comprender este giro en el humor social implica, a su vez, abrir con generosidad la trama de las alianzas políticas incorporando a quienes expresan una clara y definida perspectiva democrática y popular. Los riegos de extraviarse y de repetir abroquelamientos perjudiciales siguen estando allí pero, ahora, debilitados por la inteligente lectura que se hizo de aquellas demandas genuinamente progresistas que emanan de la sociedad civil.

El discurso de la impostura, utilizado por los críticos “por izquierda”, también encontró su límite desde el momento en que se tomó la decisión de implementar la asignación universal en consonancia con la aprobación de la ley de servicios audiovisuales, la profundización de los juicios a los genocidas que volvió a sentar en el banquillo de los acusados a Videla y la defensa de un modelo económico sostenido sobre el consumo interno, los convenios colectivos de trabajo, los salarios y el sostenimiento de su poder adquisitivo.

Las críticas de esos sectores se dirigieron fundamentalmente hacia la falta de una política minera y en defensa de los recursos naturales (críticas valiosas algunas de ellas y necesarias de ser tomadas en cuenta pero cargadas de un evidente oportunismo que buscaba restarle significación e importancia a decisiones trascendentes que vienen tomándose en zonas claves de la economía, de lo social reparatorio y ahora de los derechos civiles en consonancia con la política de derechos humanos). El Gobierno logró evidenciar quién es quién en nuestro país.

De ahí que resulta necesario leer cada uno de estos acontecimientos, significativo cada uno por sí mismo, en el interior de un proceso de mayor alcance que tiene una relación directa con la decisión del kirchnerismo de salir del aislamiento con el que se encontró durante los meses del conflicto con las patronales agrarias y la corporación mediática.

El decidido apoyo brindado al proyecto de matrimonio civil igualitario vino a profundizar esa estrategia que vuelve a colocar al Gobierno en el andarivel de las transformaciones progresistas y populares más significativas por las que viene atravesando la sociedad argentina en las últimas décadas.

Quiénes ahora tienen que salir a buscar desesperadamente argumentos que los reposicionen ante una opinión pública descreída de sus propuestas son las diferentes vertientes de la oposición, en particular la que representa, como lo viene mostrando desde marzo de 2008, los intereses de las grandes corporaciones y el espíritu restauracionista de una derecha que siempre elige lo peor para el país.

lunes, 26 de julio de 2010

EVA

Calle Florida, túnel de flores podridas.

Y el pobrerío se quedó sin madre

llorando entre faroles sin crespones.

Llorando en cueros, para siempre, solos.

Sombríos machos de corbata negra

sufrían rencorosos por decreto

y el órgano por Radio del Estado

hizo durar a Dios un mes o dos.

Buenos Aires de niebla y de silencio.

El Barrio Norte tras las celosías

encargaba a París rayos de sol.

La cola interminable para verla

y los que maldecían por si acaso

no vayan esos cabecitas negras

a bienaventurar a una cualquiera.

Flores podridas para Cleopatra.

Y los grasitas con el corazón rajado,

rajado en serio. Huérfanos. Silencio.

Calles de invierno donde nadie pregona

El Líder, Democracia, La Razón.

Y Antonio Tormo calla "amémonos".

Un vendaval de luto obligatorio.

Escarapelas con coágulos negros.

El siglo nunca vio muerte más muerte.

Pobrecitos rubíes, esmeraldas,

visones ofrendados por el pueblo,

sandalias de oro, sedas virreinales,

vacías, arrumbadas en la noche.

Y el odio entre paréntesis, rumiando

venganza en sótanos y con picana.

Y el amor y el dolor que eran de veras

gimiendo en el cordón de la vereda.

Lágrimas enjuagadas con harapos,

Madrecita de los Desamparados.

Silencio, que hasta el tango se murió.

Orden de arriba y lágrimas de abajo.

En plena juventud. No somos nada.

No somos nada más que un gran castigo.

Se pintó la República de negro

No descanses en paz, alza los brazos,

no para el día del renunciamiento

sino para juntarte a las mujeres

con tu bandera redentora

lavada en pólvora, resucitando.

No sé quién fuiste, pero te jugaste.

Torciste el Riachuelo a Plaza de Mayo,

metiste a las mujeres en la historia

de prepo, arrebatando los micrófonos,

repartiendo venganzas y limosnas.

Bruta como un diamante en un chiquero

¿Quién va a tirarte la última piedra?

Quizás un día nos juntemos

para invocar tu insólito coraje.

Todas, las contreras, las idólatras,

las madres incesantes, las rameras,

las que te amaron, las que te maldijeron,

las que obedientes tiran hijos

a la basura de la guerra, todas

las que ahora en el mundo fraternizan

sublevándose contra la aniquilación.

Cuando los buitres te dejen tranquila

y huyas de las estampas y el ultraje

empezaremos a saber quién fuiste.

Con látigo y sumisa, pasiva y compasiva,

única reina que tuvimos,

loca que arrebató el poder a los soldados.

Cuando juntas las reas y las monjas

y las violadas en los teleteatros

y las que callan pero no consienten

arrebatemos la liberación

para no naufragar en espejitos

ni bañarnos para los ejecutivos.

Cuando hagamos escándalo y justicia

el tiempo habrá pasado en limpio

tu prepotencia y tu martirio, hermana.

Tener agallas, como vos tuviste,

fanática, leal, desenfrenada.


María Elena Walsh

jueves, 22 de julio de 2010

Las tribulaciones del cardenal, de Macri, de La Nación y de sus escribas

Por Ricardo Forster


Nada más saludable para el espíritu profano y secular de quien esto escribe que leer un domingo lluvioso la editorial de La Nación y las columnas de sus dos insignes periodistas. Nada más gratificante que hacerlo después de una semana en la que se aprobó la Ley del Matrimonio Civil Igualitario y en la que nuevamente el inefable Mauricio Macri vio cómo se derrumbaban todas sus argumentaciones ante el fallo unánime de los tres jueces de la Cámara Federal que encontraron motivos suficientes para que se lo procese.

De la retórica inquisitorial del cardenal Bergoglio, que no pasó de ser apenas un ejercicio bélico con balas de fogueo a la impresentable defensa que ensayaron los principales referentes del macrismo ante el nuevo y decisivo tropiezo de su jefe; lo que volvió a quedar en evidencia es que la derecha está desconcertada y no sale de su asombro. Nada parece salirle bien, nada de aquello que soñaron como realidad efectiva a partir de las elecciones de junio de 2009 alcanza a cumplirse. Los tiros le siguen saliendo por la culata y amenazan con provocarle heridas irreversibles.

Por un lado, Bergoglio tendrá que remar a contracorriente para recuperar algo de lo que perdió en esos días de furia en los que se creyó el nuevo Torquemada de los tiempos actuales. Su carta a las monjas de las carmelitas (toda una circunstancia que suena a naïf, que nos hace imaginar el interior de un convento en el que las escandalizadas monjas se encuentran con la terrible realidad demoníaca de un afuera amenazador para su intangible castidad), oportunamente hecha circular por manos “aviesas”, lo convirtió en el mejor enemigo de aquello que supuestamente venía a defender. Lo mostró como lo que viene siendo en los últimos años: el diseñador de la estrategia horadadora de una derecha a la que le atrasa inexorablemente el reloj de la historia.

Bergoglio cometió errores de principiante, se dejó “apretar” por los más ultramontanos entre los reaccionarios de la curia y tuvo que colocarse a la derecha de la derecha para defender sus posiciones al interior de una institución que cada vez más ya no sabe hacia dónde correrse cuando, incluso, se le acaban los lugares hacia su propia derecha. Seguramente, y aprovechando la proximidad de San Cayetano, volverán a levantarse las voces “indignadas” ante tanta pobreza, ahora ya no pronunciadas por el cardenal que tendrá que retirarse por un tiempo a cuarteles de invierno, sino por el obispo de San Isidro, que pondrá su mejor cara y su voz engolada para narrar las tremendas injusticias que se padecen en la Argentina de Cristina Fernández.

Mientras tanto, una parte sustantiva de la sociedad hoy siente que vive en un país un poco más justo, que contra las voces desencajadas de la ortodoxia eclesiástica y las aberraciones discursivas de algunos senadores impresentables, la madurez de un amplio espectro de legisladores, fundamentalmente apoyados por el deseo de la mayoría de la población y la incansable militancia de las organizaciones de homosexuales, culminaron, con su voto positivo, un largo camino hacia la definitiva ampliación de los derechos. La democracia, que no es, como la sexualidad, algo “natural” e intocable, salió enriquecida y fortalecida. La derecha, la que se expresó a través de Bergoglio y de otros obispos, pero que también se mostró en los argumentos de Chiche Duhalde o de la senadora del Opus Dei Negre de Alonso, se tuvo que contentar escribiendo cartas indignadas que, como siempre, se publican los domingos en La Nación.

Por una vez desconcertados los dos columnistas insignias del buque del conservadurismo argentino, casi al unísono, salieron a expresar su “preocupación” por la debilidad de la oposición y la semana “triunfal” del kirchnerismo. Grondona, más mojigato que su colega de página, tuvo que digerir la aprobación del matrimonio gay, mientras que Morales Sola, más sensibilizado por esos temas, dejó deslizar, al modo elíptico que nos tiene acostumbrados, su esquiva conformidad con lo votado. Su odio compartido tiene que ver, una vez más, con comprobar que una ley decisiva y democrática ha sido llevada adelante por sus más odiados enemigos que hicieron suyo un proyecto que había emanado de otros sectores políticos. Como con las AFJP y la ley de medios, los velos de quién es quién en nuestro país volvieron a correrse y cada vez más amplios sectores sociales empiezan a establecer relaciones entre una y otra cosa. ¿Será por eso que, a última hora, se retiraron para no dar su posición y no votar los Reutemann, los Rodríguez Saá y los Romero?

Sin acallarse todavía los festejos por el matrimonio civil igualitario, nos encontramos con la decisión de la Cámara Federal que a través de sus tres jueces (reconocidos por el propio Morales Solá como aquellos que “no cargan con el desprestigio público de Oyarbide”) reafirmaron el procesamiento de Mauricio Macri por el delito de asociación ilícita. Mientras que Grondona se despacha a gusto contra Néstor Kirchner, señalándolo como el instigador del fallo de la cámara, Morales Solá, algo más compungido, tiene que reconocer que la situación del jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires es harto delicada.

Por supuesto que los malabarismos retóricos de ambos buscan trasladar la responsabilidad por el espionaje y las andanzas de Macri hacia el kirchnerismo. Sus argumentos resultan inverosímiles y, a esta altura de los acontecimientos, ni ellos mismos los creen. Hasta la propia Lilita Carrió, afecta a las frases apocalípticas a la hora de calificar al Gobierno y a la Justicia, salió a decir que el fallo le parece ejemplar y muy difícil de rebatir al estar sólidamente fundamentado. Pareciera que la aventura del heredero rico al que el padre no quiere demasiado está iniciando su hora crepuscular. Quizá la política le quedó demasiado grande y el santo desde la presidencia de Boca a la intendencia lo haya hecho sin red de contención.

En todo caso, algo se ha hecho evidente: por un lado, la derecha eclesialconservadora ha perdido una batalla clave y buscará restañar las profundas heridas que recibió (sería ingenuo de nuestra parte suponer que se arrepentirá de sus acciones y que aceptará el veredicto de la mayor parte de la sociedad). Seguirá, como hasta ahora, tejiendo la telaraña en la que sueña con atrapar a un gobierno que sigue apostando por profundizar medidas de cambio y de signo avanzado y progresista, de esas que espantan a las monjas carmelitas y a los cultores de la “guerra de Dios”).

Por otro lado, la derecha cool, la que quería mostrarse como neomoderna y descontracturada, la que se imaginaba como la alternativa al kirchnerismo, hoy ve de qué modo uno de sus principales candidatos va siendo acorralado no sólo por lo actuado por una justicia independiente sino, fundamentalmente, por sus propias carencias entramadas con una práctica de gestión entre ineficiente, retrógrada y represiva.

El macrismo se cocina en su propio caldo en el mismo momento en la que otra de las estrellas de la derecha restauracionista, el pequeño señor Cobos, tal vez la más inflada de todas, contempla horrorizado cómo se desdibuja su lugar en la preferencia de la sociedad. Mala semana para Bergoglio, Macri y Cobos que ni siquiera pudo aprovechar que Cristina estaba en la China para hacer de las suyas.

Pésima semana para La Nación y sus columnistas, que no pueden hacer otra cosa que destilar su odio inconmensurable a lo abierto en mayo de 2003. Mientras tanto, los ciudadanos que imaginamos que un país mejor, más justo y democrático es posible concluimos una semana para celebrar.